6 estrategias anti-dietéticas para una pérdida de peso saludable.

aumento de peso es más que una falta de fuerza de voluntad

Hacer una dieta es una buena manera de sabotear cualquier plan de pérdida de peso. Las dietas son restrictivas y no hacen nada para cambiar la forma en que una persona piensa sobre los alimentos. Las estrategias de pérdida de peso más efectivas están diseñadas para recrear la relación de una persona con las elecciones de alimentos que hacen al ser más astuto que su cerebro. En lugar de crear una larga lista de alimentos que están fuera de los límites, intente incorporar estos seis consejos no dietéticos a un estilo de vida saludable para la pérdida de peso a largo plazo y una perspectiva más saludable de los alimentos.

Comprender que el aumento de peso es más que una falta de fuerza de voluntad.

No todo el mundo tiene sobrepeso porque carecen de fuerza de voluntad cuando se trata de comida mala. La obesidad puede ser un trastorno bioquímico que requiere una planificación cuidadosa. No pierdas la esperanza ceder a las tentaciones. En lugar de eso, trate de concentrarse en la batalla en cuestión, ya sea genética, química o psicológica. La persona que reconsidere su lucha contra el aumento de peso estará mejor equipada para vencerlo. Algunas personas son más propensas al aumento de peso que otras. La mejor forma de vencer la bioquímica es con la bioquímica.

 

Reedificar el cerebro.

En lugar de hacer dieta o tratar de evitar ciertos alimentos, vuelva a entrenar el cerebro para luchar contra la neuro adaptación, que es el proceso de adaptación a cualquier cosa que el cerebro le haga al cuerpo. En otros, una persona que come mucha azúcar se ajustará a una dieta rica en azúcar. Pero si comen muchas frutas y verduras frescas, su cerebro anhelará estos alimentos. Un buen lugar para comenzar es complementando con una hierba conocida como ashwagandha, que calma el cerebro y reduce los antojos.

Disfrute de alimentos antiinflamatorios

La obesidad es, en última instancia, un estado de inflamación. Los alimentos antiinflamatorios están diseñados para sanar el intestino, que es donde ocurren la mayoría de las enfermedades del cuerpo. Concéntrese en comer alimentos con ácidos grasos omega 3 y antioxidantes para calmar el fuego. Los granos no refinados, las frutas y verduras frescas (especialmente las cerezas), las grasas saludables de las semillas de lino y chía, y las hierbas antiinflamatorias como la cúrcuma, el jengibre y la bromelina ayudan a reducir la inflamación en todo el cuerpo. Beber mucha agua en lugar de cafeína y alcohol también ayuda a eliminar las toxinas del cuerpo.

Mata al dulce diente

Comer azúcar es adictivo y estimula los centros de recompensa del cerebro. El objetivo es cambiar la relación entre el cerebro y el azúcar eliminando bacterias dañinas en el intestino que envían señales al cerebro de que necesita más para sentirse bien. Intente complementarse con las hierbas Ashwagandha y Brahmi, que tienen efectos beneficiosos sobre la función cognitiva, como el funcionamiento del sistema de placer. Una vez que las bacterias dañinas se eliminan del intestino, el cerebro ya no debe recibir mensajes que necesita más.

 

Meditación

La meditación es una desintoxicación para la mente, que en última instancia es el órgano que controla las elecciones de alimentos que hace una persona. Un cerebro fuerte significa mejores decisiones y menos auto-sabotaje al sucumbir a los cambios de humor y los antojos. El trauma emocional puede causar desechos celulares que deben eliminarse del cerebro antes de tomar buenas decisiones. Intente comenzar el día con unos pocos minutos de meditación antes de levantarse de la cama para controlar los posibles antojos de comida más tarde en el día.

Ve lento

Recuerde que cualquier cambio en el estilo de vida toma tiempo. Cuando se trata de cambiar la forma en que el cerebro piensa sobre los alimentos, esto puede llevar incluso más tiempo que simplemente hacer una dieta. Habrá días buenos y malos. No permitas que los días malos saboteen el progreso. Intente establecer pequeñas metas a lo largo del día, como planificar la próxima comida y centrarse en qué alimentos son más problemáticos que otros. Pide ayuda a tus seres queridos si es necesario y concéntrate en el largo recorrido.

 

 

 

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